Sonora; una nueva etapa
Sábado, Septiembre 19th, 2009Suzanne Islas Azaïs
La toma de protesta del nuevo gobernador representa una nueva etapa política para Sonora en la medida en que por primera vez asumirá el ejecutivo estatal un partido distinto del Partido Revolucionario Institucional. Ahora bien, dada la experiencia del país en los últimos años esta alternancia debe asumirse ante todo como sinónimo de oportunidad, nada más; pero también nada menos. Se trata, por lo tanto, de una oportunidad que debe de ser aprovechada al máximo. Ya el pasado 5 de julio en un ambiente de luto y dolor, indignación e incluso rabia, la ciudadanía sonorense hizo valer sus derechos políticos votando en favor del cambio. La tarea, ahora, es precisamente hacer realidad ese cambio.
Lo retos para el nuevo gobierno son varios. En primer lugar -y sobre todo- tendrá que reconstruir el vínculo con la sociedad a través de una administración honesta y responsable ante la ciudadanía. La investigación de lo acontecido en la guardería “ABC” ya no está en manos estatales, pero sí lo está el asegurarse de que algo semejante no vuelva a ocurrir jamás, sí lo está el ejercer el poder atendiendo al interés general de forma tal que el sentimiento de desprotección, inseguridad e impotencia empiece a borrarse de la memoria ciudadana. Otras prioridades son las siguientes: la promoción de un desarrollo económico con equidad, el fortalecimiento de la educación, la apertura de espacios culturales, deportivos y de esparcimiento para los jóvenes, la consolidación del intercambio (comercial y cultural) con el resto de la Federación y, lo que resulta también sin duda urgente, el decidido impulso a las energías renovables que le permitan al estado aprovechar el inclemente, pero al mismo tiempo generoso sol que en el futuro cercano bien podría dar lugar a una generación de la energía eléctrica limpia, económica y dotada incluso con una infraestructura de transmisión mucho más segura.
A la propia sociedad en su conjunto le esperan tareas importantes si el cambio ha de ser posible. Y es en particular este punto el que queremos destacar aquí. La tradicional actividad económica del estado ha permitido que subsistan y se desarrollen -todavía- sectores organizados con cierta independencia de las esferas de poder. Esto constituye, nos parece, lo que puede considerarse una incipiente sociedad civil que tendría que extenderse y consolidarse en esta nueva etapa de la historia política de Sonora. Conviene recordar al respecto que una de las razones que explican la hasta ahora fallida transición política mexicana es, precisamente, la ausencia de una sociedad civil capaz de erigirse en instancia supervisora del ejercicio del poder y del uso de los recursos públicos; la ausencia de una sociedad civil capaz de constituirse en el actor principal de la política de forma tal que participe de la definición de los problemas comunes y de las políticas públicas que se requieren para afrontarlos. En el mundo de hoy, resulta claro que no existe democracia viable sin una sociedad civil participativa.
Ya en La democracia en América (1835) Alexis de Tocqueville consideraba el “arte de asociarse” como fundamental para el orden democrático. En este sentido, en su viaje por la entonces emergente nación de los Estados Unidos Tocqueville se encontró con una sociedad vital y participativa. Los Estados Unidos no sólo habían conseguido organizar un complejo sistema legal e institucional de protección e impulso a las libertades, sino que también habían logrado arraigar importantes prácticas democráticas como el de la asociación civil y política. Para Tocqueville, estas formas de asociación constituían un elemento crucial para contener al poder en la medida en que éste no podía actuar entonces por sí sólo y era constantemente vigilado. Se trataba, además, de la disposición ciudadana a organizarse más allá del poder, es decir, con propósitos no políticos pero a partir de fines compartidos de carácter social e incluso intelectual, por ejemplo. Así, las asociaciones contribuían también a la interacción de los hombres entre sí y, por tanto, al proceso civilizatorio en su conjunto. La Autobiografía de Benjamín Franklin representa otro testimonio interesante al respecto: el sistema de bibliotecas de Estados Unidos tiene sus primeros antecedentes en la iniciativa de Franklin y un grupo de amigos de organizar y preservar un acervo cultural común.
De manera semejante tenemos nosotros que empezar a pensar a fin de orientar el cambio. Que la sociedad sonorense se mantenga atenta a las decisiones que se toman desde el poder y al uso que se hace de los recursos públicos; esto desde luego resulta imprescindible. Pero que también -por ejemplo- un grupo de ciudadanos, personas ajenas a todo interés económico y político, se organicen ya no para exigir a las autoridades la satisfacción de cierta necesidad, sino para desarrollar de forma independiente actividades educativas y culturales. Bajo esta misma idea, que los espacios comunes sean preservados de manera conjunta entre vecinos; que las ciudades se mantengan limpias a partir de campañas que, desde la sociedad civil, llamen a la conciencia pública en torno al grave problema de la basura y la contaminación; que las asociaciones de padres de familia y los propios padres de familia se cercioren de las condiciones de seguridad e higiene de las escuelas a las que asisten sus hijos; que profesionales y universitarios propicien la democratización de los medios abriendo nuevos canales de comunicación -escrita y electrónica. Es la sociedad civil el espacio del interés general, donde nos encontramos con personas como nosotros, con las mismas necesidades y, en la gran mayoría de los casos, con los mismos deseos -como lo es el de una convivencia segura, sana y civilizada.
Es cierto que de pronto las pequeñas acciones parecen ahogarse en el mar de necesidades y acontecimientos que se producen día con día. Pero es cierto también que son esos pequeños cambios desde la cotidianidad los que pueden transformar, poco a poco, las condiciones de vida en común. Por otra parte, los esfuerzos organizativos ciudadanos habrán de rendir frutos si se despliegan con constancia y ello, además, obligará a la burocracia política a volver la mirada hacia una sociedad civil activa y responsable, capaz de tomar sus propias decisiones, y no más bien meramente expectante -en el mejor de los casos- cuando no francamente dependiente. Son, en suma, las iniciativas ciudadanas las que deben orientar a Sonora en esta nueva etapa de su historia política. La democracia, o es una organización política desde la ciudadanía, o no es propiamente democracia. Ojalá que asumamos la alternancia como la oportunidad para consolidar una ciudadanía que haga posible el cambio.


Lola Retes says:
Octubre 5th, 2009
8:33
Hola Rafa que gusto saludarte, buecando información sobre los últimos aconteceres culturales en Cajeme, me encontre con este blog, bastante interesante por cierto, y es un placer leer estas lineas, y saber que estas al pendiente del contexto cultural en Cajeme.
Hay mucho por dar y construir por la cultura y el arte en Cajeme pero más que por el arte mismo por la sociedad misma ya que no puede haberlo sin se excluye a la gente que mas lo necesita.
Saludos a Yareth, que esten bien un abrazo.
Sergio Anaya says:
Noviembre 6th, 2009
19:52
“El arte de asociarse… en una sociedad vital y participativa”… Tal parece que aquí, en Sonora, y de manera más evidente en Cajeme, nuestra tendencia es a no asociarnos y a participar menos.
Es como si estos derechos estuvieran reservados para los partidos políticos y la estela de periodistas, líderes de barrio apoyados por los partidos, líderes de las cámaras empresariales, en fin, los mismos grupos de presión de siempre.
La influencia de sociedad civil organizada es aún muy baja, a pesar de que ha crecido el número de ONG y las personas que laboran en ellas lo hacen de manera intensa y comprometida. Pero su influencia sigue siendo acotada por el poder político y económico que sólo atiende a sus integrantes.
La nueva etapa de Sonora o “el nuevo Sonora”, lema oficial, aún está por verse y los primeros indicios del gobierno actual no apuntan hasta el momento a un cambio sustancial con respectos a sus antecesores.
Creo como tú, Suzanne, que este cambio no vendrá de arriba, por gracia del señor gobernador, sino en la medida en que seamos ciudadanos.
Respecto al modelo norteamericano que comentas, creo en los valores que defienderon los fundadores de esa gran nación… pero hay cosas que hacen mucho ruido, no sólo por la situación de los negros, desde los orígenes de esa nación hasta hace apenas cuarenta años, y la situación actual de los inmigrantes latinos que, vaya paradoja, son discriminados en Estados Unidos, pero no tanto como en sus propios países.
En fin, mucha tela de donde cortar a partir de tu texto. Un saludo.
pedra says:
Noviembre 7th, 2009
23:37
que aburrido esta este articulo