Los Huevos Revueltos con Sesos son mas Sabrosos

Miércoles, Noviembre 18th, 2009

No quiero inventariar todas las expresiones que legó el progenitor, pero la que titula el relato, es especialmente demostrativa de lo que hoy quiero gritarle al mundo.

Con el sugestivo retruécano, mi padre, a la menor provocación aludía la necesidad de ponerle ideas a las ganas.
Y tuvimos muchas ganas de que la Décima Marcha por la Justicia de Cajeme fuera éxito, y las ideas sobraron.
Semanas, semanas y semanas de preparativos para darle fuerza al llamado; para que la convocatoria fuera exitosa y centenares de personas llenaran las calles de Ciudad Obregón.
Prensa, radio, televisión, amigos, vecinos, compañeros de la chamba o alumnos de universidades; y a tiro de piedra, cuanta fulana y zutano o perengano hicieron contacto visual, fueron llamados a la marcha del 7 de noviembre.

“Sí manito, allá estaré”, dijo muy seria La Changeles; “Clarín carnal, cuenta conmigo”, remachó la charla El Valentín y apostó que iría con diez veladoras para iluminar la noche tras marchar.
La Chayo recomendó en su escuela la marcha del 7 de noviembre por la justicia del Movimiento ABC; lo hizo hasta como ejercicio aeróbico, y siete profesoras celulíticas aseguraron que marcharían.
En sus peores cálculos, Maripaz Rodríguez creyó que tendríamos garantizados dos centenares de caminantes tatuando sus plantas en las calles de Obregón.
“Si el obispo juntó medio millar, la causa de los niños no podrá ser tan poca cosa”, dijo firmando las palabras con sorbetones ruidosos al café.

Un éxito completo: vendrían los fotógrafos a dejar retratos sepia y grises; los motociclistas del motohomenaje; las calacas y los señorones de los zancos; los niños cantores del colegio de nombre impronunciable y, el coro de la universidad que El Conrado comprometió traerse del Pitic.

Pasaban treinta minutos de las cinco, la hora de la cita, y lo que debía ser muchedumbre era “pocadumbre”. Con periodistas, “sordos” y curiosos desbalagados, no acabalábamos tres docenas.

Y llegó Roberto Vélez a ponerle pasión al encuentro.

Vino de Hermosillo, expresamente para sumarse a la marcha y a dignificar con su sacrificio el reclamo de justicia por los niños que murieron en el incendio de la funesta Guardería ABC. (Intento siempre ahorrarme adjetivos, pero al final, sucumbo invariablemente a las ganas de ensartarlos).

“Jesús, somos muy pocos, ¿qué dices, marchamos?”, dijo La Maripaz con chisguetes de voz avergonzada.

“Y pa´acabarla, ni las mantas ni los carteles, porque La Belén anda metida en la boda del hijo y nunca llegará”, terció El Rosendo, con la mirada atada a los cordones de los tenis.

El señor Vélez, sentado por la fuerza de la gravedad de su enfermedad en la silla de ruedas, respiró hondo y enarboló por lo alto el pendón con leyenda a Glorieta del Ángel: “ME LLAMO JAVIER/SOY DE GUADALAJARA/LE VOY A LAS CHIVAS/Y EXIJO JUSTICIA PARA LOS NIÑOS DE LA GUARDERIA ABC”.

“Jesús, somos muy pocos, ¿cómo la ves, agarramos el pavimento?”, dijo La Maripaz a punto del soponcio.

“Mira mujer, vino Alejandro; aquí está Perla Murray, andan por ahí Tere Padrón y Rosy Rodríguez; también se dejaron ver Patricia Bone y doña Marcela con todo y chamacos; oye esa escandalera de la plebada entusiasta que comanda el morro “cuerpo de churro”, tenemos encima un chingo de periodistas y los polis secretos del municipio que nos vigilan, y…y mira esas ruedas rodando, ¡VAMONOS!”.

Muchos hombres y mujeres de Cajeme, y de Sonora también, debieran tomar cátedra con las tres decenas de ciudadanos que éste sábado 7 de noviembre se enfrascaron, o enrutaron pensamiento, obra y vida, a la caza del trascendente objetivo de reclamar justicia ejemplar para los niños muertos en el incendio de hace cinco meses.

Debo decirlo: teníamos compromisos, garantías y palabras de personas que a última hora desistieron de presentarse a formar parte de la marcha.

Por ejemplo, Pablo, Raúl e Hilda, que son funcionarios en el gobierno, llamaron para justificar ausencias y argumentaron que estaban con nosotros, pero no irían porque temían represalias. Otro paquete de pusilánimes autocensurados.

Hace mucho que sé que en Cajeme, y en Sonora también, es difícil la libre manifestación de ideas o la abierta expresión de preferencias. Eso escuece el alma.

También sé que quien pretenda asumir los desafíos de la lucha social debe estar construido con pasta especial. Una pasta social que resista desaires, descalificaciones, olvidos o desprecios; y en peores escenarios, que tenga disposición para sufrir afrentas, agravios, canalladas, o agresiones.

Nacido del Jesús Noriega padre, ése sí, creado y criado en los entresijos de la cultura del esfuerzo, en el corazón del Valle del Yaqui abierto apenas al progreso, no podía permanecer impasible…

A la mitad de la desairada Décima Marcha, cuando vi la fuerza moral de los caminantes pisando fuerte y al Sr. Vélez enarbolando la pancarta del reclamo futbolero, grité con todas mis fuerzas frente a la mole inanimada del Mercajeme:

¡LOS SESOS REVUELTOS CON HUEVOS SON MÁS SABROSOOOOS!

El alburero juego de palabras señala a montones de personas, que en la intimidad o en lo corto, escuchamos comprometidas con la demanda social, pero que han sido incapaces de pisar firme para reclamarle al gobierno los regateos de justicia con los dolientes padres y madres de los niños muertos y lesionados con el incendio.

El horroroso infanticidio colectivo es un trancazo para la humanidad, conmocionó para siempre el corazón de Sonora, de México y el mundo; por el mínimo honor de sonorenses, es humanamente imposible que hoy dejemos solos a los deudos del medio centenar de niños muertos, porque con esas muertes todos morimos un poco.

Vale, agur…

Jesús Noriega

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1 comment on “Los Huevos Revueltos con Sesos son mas Sabrosos”


  1. Perla Ortiz Murray says:

    Jesús:

    Leer y releer -como es el caso de hoy- tus crónicas es todo un ejercicio, pues nos haces vivir y ver con tus ojos el devenir de los acontecimientos; en tu pluma no solo vuelven a reír los bebitos masacrados en el incendio junto a los doloridos rostros de sus padres, eino que nos hace ver también -y es lo más triste- la indolencia de esta sociedad escasa de solidaridad y de amor al prójimo, ese amor y esa solidaridad que a ti Jesús y a gente como Maripaz y Rosendo, les sale del alma.

    Con amor:

    Perla.

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