Reparar el Mundo

Jueves, Noviembre 5th, 2009

“La sabiduría es lo principal; por lo tanto, adquiere sabiduría y conocimiento de cada cosa”
Proverbios 4:7

“¿Quién es sabio? Quien aprende de los otros. ¿Quién es un héroe? Quien controla sus pasiones”
Pirkei Avot

Hace unos días recibí en mi correo electrónico una carta cuyo título era “Sencillez para los hijos en Ciudad Obregón” en la que alguien (no conozco a quien la envía) conminaba a los padres de familia de los colegios privados de Ciudad Obregón a formar un frente común para “enseñar valores” a sus hijos en casa y no dejarle todo el trabajo a las escuelas ya que están muy preocupados por el alto consumo de alcohol y drogas y por su lenguaje, sus actitudes violentas, irrespetuosas y su irresponsabilidad hacia la casa y la escuela. Pero también se lamentan de su falta de conciencia ecológica y del abuso de los recursos como el agua, la luz, etcétera.

La carta es una especie de “receta” en la que se describen, paso a paso, varios ingredientes para una buena “educación”. Por ejemplo, se les “invita” a los padres de familia a ya no ser tan condescendientes con sus hijos, a no darles todo lo que piden sin exigirles nada, a no tratar como inferiores a sus empleados domésticos o a las personas que les prestan algún servicio, no ir a misa sólo para ver cómo andan vestidos fulano o sutana, no compararles carro sino hasta los 18 y uno “austero”, no de lujo, respetar a sus maestros, pasar más tiempo en familia, tener sólo una tele en casa, etcétera.

Pero, ¿por qué hasta hoy? ¿Por qué no haber detenido esta vorágine de consumismo y deshumanización hace 20 o 25 años? “Es que antes no había tantas cosas malas en la televisión” dicen. “es que ahora el mentado internet y los celulares y los videojuegos violentos los tienen así” dicen otros. ¿Será? Es muy fácil culpar a la tecnología, a las escuelas, a los amigos y desentendernos de nuestra responsabilidad en la formación de nuestros hijos. Pero, reflexionemos un momento respecto de lo que nosotros somos. Echemos un vistazo a nuestro estilo de vida y hallaremos la verdadera causa de todos los males que aquejan a nuestros jóvenes y niños actualmente.

Dice un refrán bien conocido que se predica con el ejemplo. Basta ver cómo se comportan los “adultos” hoy en día para entender por qué sus hijos son como son. Todos quieren tener sus “juguetes”: sus carros ostentosos (con tele, de ser posible), el último modelo de teléfono móvil, una mega pantalla plana, una laptop con muchos jueguitos y con internet para “chatear”. Sus i-pods, sus blackberries, en fin. Queremos entretenimiento y placer instantáneo todo el día y a cualquier hora. “Para eso trabajamos”, dicen los pseudo adultos, “para darnos gusto y dárselo a nuestros hijos”. Muy bien. Pero, ¿Y qué hay de lo demás? ¿No es el bienestar todo lo que no se adquiere con dinero pero que forma también parte de nuestra felicidad como la amistad, la naturaleza, la paz social, la igualdad, la justicia? Respondamos honestamente a las siguientes preguntas y tal vez allí encontremos la respuesta a nuestra preocupación.

¿Cuál es la primera palabra que usted pronuncia al despertar? ¿Cuántas veces al día maldice por algo o por alguien? ¿Dedica un instante a dar gracias a Dios por la vida, por la salud, por la familia? ¿Cuánto tiempo del día le dedica a su arreglo personal? ¿Cuánto a divertirse o entretenerse? ¿A cuántas personas ayuda desinteresadamente durante el día? ¿Cuántas veces al día dice las palabras “yo” “mío”, “a mí”? ¿Quién está en sus rezos nocturnos? ¿Cuántas veces al día habla del carro, del trabajo, de deudas, de dinero? ¿Cuándo se detiene un momento a contemplar el amanecer, el atardecer o a escuchar a los pájaros o a admirar las flores, las plantas, los árboles?

¿Cuántas groserías dice diariamente? ¿Ha leído un buen libro últimamente? ¿Ha leído por lo menos un libro en toda su vida? ¿De qué trataba? ¿Le gustó? ¿Le dejó alguna enseñanza? ¿Cuánto sabe acerca de las estrellas del momento? ¿Cuánto tiempo pasa viendo la televisión? ¿Qué tipo de programas? ¿Culturales?, ¿Deportivos?, ¿De entretenimiento?, ¿De chismes?, ¿Películas violentas?, ¿Cine de arte? ¿Le dicen algo los nombres Octavio Paz, Mozart, Emiliano Zapata, Gandhi, Einstein? O le son más familiares éstos; Angelina Jolie, Michael Jackson, Valentín Elizalde, Galilea Montijo?

Y, por otro lado, ¿Cuánta agua usa usted para bañarse?, ¿Cuánto papel utiliza a diario?, ¿Cuánta comida desperdicia porque ya se “atascó” y la tira a la basura?, ¿Separa usted al basura en orgánica e inorgánica?, ¿Cuántos aparatos eléctricos tiene encendidos simultáneamente? ¿Cuándo camina en vez de usar su carro? ¿Recicla los envases de plástico? ¿Los de aluminio? ¿El papel? ¿Cuántas cosas que no necesita y que no usa en absoluto tiene en su garaje? ¿Cuántos museos o galerías hay en su ciudad? ¿Cuántas bibliotecas públicas? ¿Cuántos lotes de carros, car wash, estéticas y expendios de cerveza?

De las respuestas que hayamos dado a estas preguntas está hecha la realidad que nos circunda. Somos lo que pensamos, pero también lo que hablamos y lo que hacemos. Vivimos en el lugar que merecemos. El que nosotros hemos escogido y hemos diseñado. Mentira que lo malo viene de fuera. Mentira el argumento del “efecto cucaracha” tan esgrimido por los “orgullosamente sonorenses”. Mentira. Lo malo o lo bueno que suceda en un lugar es, en gran medida, responsabilidad de sus habitantes.

En el judaísmo existe un concepto llamado Tikun Olam ( תיקון עןלם) que significa, literalmente, “reparar el mundo”. Este precepto es parte del código moral que rige la vida de los judíos. Se refiere a nuestra responsabilidad y a nuestra participación directa en el daño que hemos causado al mundo, no sólo en términos naturales o ecológicos, sino también al daño que hemos hecho a cualquiera de nuestros semejantes. Pero, ¿cómo se conecta esta idea con la anterior? Se preguntará el lector. Simple. Lo que somos o dejemos de ser, depende directamente de cómo decidamos vivir nuestras vidas. Y a su vez, esa decisión afectará al mundo en que vivimos y a todo cuanto sucede en él. Si existe el Tikun Olam, es justamente porque, al menos dentro del judaísmo, se tiene plena conciencia de que hemos dañado al mundo y lo seguimos haciendo y que es preciso repararlo en la medida de lo posible y cuanto antes ya que de eso dependerá su supervivencia.

Sonora ha vivido, recientemente, varias experiencias trágicas, tanto en el ámbito social como en el natural. Álamos, hace 2 años; Guaymas y Empalme en septiembre y ahora Cajeme con “Patricia”. El panorama es desolador. Muchas familias en situaciones vulnerables quedaron sin absolutamente nada por no hablar de la destrucción de edificios históricos, patrimonio cultural de la humanidad. Pero también está Hermosillo, con la terrible tragedia de la guardería ABC debido al descuido, al desinterés y a la negligencia de los gobiernos y las autoridades. ¿Quién ha protestado por ello? ¿Cuántas personas apoyaron las marchas solidarias de los familiares de los niños muertos? ¿Cuántas toneladas de ropa, medicina y comida se enviaron de Obregón hacia Guaymas o Álamos? Hubo muy poca respuesta, casi nula, ante ambos acontecimientos.

Estos acontecimientos, más que movernos a echar culpa a los demás, nos debe mover a la reflexión profunda, a la auto crítica y a asumir nuestro papel protagónico en la realidad actual. Nuestros jóvenes y nuestros niños son, nada más y nada menos, el reflejo de nosotros mismos. Para que la imagen que nos devuelva el espejo sea buena y bella, tenemos que comenzar por cambiar drásticamente nuestra actitud hacia la vida, nuestras malas costumbres, nuestra propensión e inclinación hacia lo material y no hacia lo espiritual. La única forma posible de lograrlo es adquiriendo sabiduría, cultivándonos, educándonos para cambiar nuestros gustos y aficiones mundanos por otros más altos, más sublimes. Debemos comenzar a “reparar el mundo”.

teresa_padron@hotmail.com

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8 comments on “Reparar el Mundo”

  1. … MARAVILLOSO!!! … Me quede sin palabras, asi de simple … Gracias por mover mi mundo y hacerme reflexionar …


  2. Yessica Pérez says:

    Tienes mucha razón en tu escrito, el hombre moderno padece de una personalidad debilitada, por ello nuestro mundo se encuentra en total decadencia.

    Para el psicólogo Erich Fromm el síndrome de la decadencia representa la quinta escencia del mal; es al mismo tiempo el estado patológico mas grave y raíz de la destructividad e inhumanidad mas depravada.

    No hay distinción mas fundamental entre los hombres que la que existe entre los que aman la muerte y los que aman la vida.


  3. Fabiola Coronel says:

    Hola maestra felicidades por su articulo me gusta mucho leerlos porque siempre tiene la razon.Es verdad que nosotros como padres somos responsables de la educacion que les damos a nuestros hijos.

    Felicidadess y mucha suerte


  4. Marco Antonio Gomez says:

    MENTIRAS, no siempre tiene la razon…pero si muy seguido.

    Hay mucha verdad en el escrito, lo malo es que solo lo leen y lo toman en cuenta personas que ya se preocupan por estos temas, pero se que ese es un pensamiento derrotista asiq ue lo dejamos en que esta muy bien :P


  5. Lisa Tyson says:

    Tere, tienes mucha razon..lamentablemente, mucha gente no tiene idea de los danos que estan causando,al ambiente y nuestras proximas generaciones..yo tambien he sido culpable y he hecho varias cosas que mencionas..gracias por recordarme y hacerme mas conciente!


  6. marcelino padron benavides says:

    tere, te felicito por tus coceptos para reparar el mundo, ojala u Oj-Alá, muchas más personas nos esforzaramos por llevar a cabo conductas por mínimas que fueran para tener un mundo mejor.


  7. Gabriela Clares says:

    Saludos Teresa de Jesus!
    Muy bueno el articulo, como dijeron por ahi, ojala tambien estubiera publicado en todos los periodicos de Obregon, que se comentara en las escuelas, que esos padres de las escuelas particulares tan preocupados lo comentaran en la reunion de padres del colegio de sus hijos. Creo que al igual que separar la basura debemos de hacer una separacion como padres de las costumbres dentro de nuestro nucleo familiar, de aquellas que son nutritivas emocinalmente para nosotros mismos y nuestros hijos, de las que sabemos no garantizan un fututo pleno para ellos.
    Un exelente recordatorio, definitivamente hay que hacer que sea leido por mas personas.


  8. Carlos Reyna says:

    Como siempre Teresita, es un placer leer tus articulos llenos de lo que es simplemente , el observar nuestras acciones como personas, es decir la vida cotidiana y ese sentido que tanto te caracteriza hacia el respeto de nuestro entorno.
    El Jueves voy a tener Junta de Padres en el colegio donde esta mi hijo y espero tener la oportunidad de leerles el articulo para recordarnos y crearnos un poco de conciencia como padres que somos.
    Felicidades y estaremos pendientes.

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